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La iguana

Una marca de calcetines que se obsesiona con lo que pone dentro y con cómo lo hace.

De dónde venimos

Iguana nace de una pregunta que llevaba años en el aire: si la industria textil es la segunda más contaminante del mundo, qué pinta el calcetín en todo eso. Resulta que mucho. El algodón convencional bebe agua a litros y trae pesticidas. Los tintes industriales sueltan metales pesados al río. El packaging acumula microplástico. Y todo esto, en un objeto que vale tres euros.

Iguana nace como respuesta concreta: algodón orgánico GOTS, poliamida reciclada, tintes OEKO-TEX clase I, packaging cartón FSC sin plástico y producción cercana auditada. Sin etiqueta verde de marketing, con números públicos y certificaciones verificables.

Cómo lo hacemos

Producimos en series cortas. No por exclusivismo, sino porque acumular stock que se quema o se tira es la otra forma de contaminar que nadie cuenta. Cada serie se diseña, se produce y, cuando se acaba, llega otra. Pocos modelos, muchas reposiciones.

La cadena de producción está auditada con estándares sociales y ambientales (SMETA y GOTS). Si un proveedor falla, salimos. Si una métrica empeora, lo contamos.

Por qué Iguana

El nombre tiene una doble lectura. En español, la iguana es un animal de selva tropical, símbolo del ecosistema que queremos no perder. En inglés, iguana suena a I wanna, yo quiero. Sirve para los dos lados de lo que vendemos: cuidar el planeta y querer un par de calcetines bonitos. Las dos cosas pueden convivir.

Lo que no somos

  • No somos una marca de algodón normal con un logo eco encima. Los materiales son los que son y están certificados.
  • No somos slow fashion artesanal de garaje. Producimos con partners profesionales, en serie controlada.
  • No vendemos compromiso vacío. Las certificaciones tienen número y emisor. Si quieres comprobar, te pasamos el detalle.